martes, 27 de agosto de 2013

Mi parto soñado

No quiero con este post hacer apología de ningún tipo de parto. De la vida de nuestros hijos, este momento representa apenas unas pocas horas, así que no hay que darles tanta importancia. Lo que siempre recomiendo a las mamás primerizas asustadas por el parto es que se relajen, que se centren en su bebé y que lo importante es que nazca como nazca, el bebé siempre esté bien.

Una vez por Twitter o Facebook vi una imagen con una conversación entre un niño adoptado y su mamá:
  -  Mamá, ¿tú no me llevaste en tu tripa antes de nacer?
  -  No, hijo, yo te llevé en mi corazón hasta que te llevé en mis brazos.
Más claro, explica todo esto en su maravilloso post El lugar dónde se gestan los hijos, mi querida amiga Mamá qué sabe.

Y ahora os cuento el maravilloso parto que me trajo al mundo a mi niña preciosa:
Desde el 24 de mayo tenía el cuello más bien blandito y 1-2 cm de dilatación. Es lo que tiene hacerse una mudanza en pleno octavo mes de embarazo. Así que en la boda que tuvimos el día 25 no pude ni bailar ni nada, con todas las ganas que tenía, pero teniendo en cuenta que mi Fecha probable de parto era el 28 de junio, la nena estaba un poco prematura y merecía la pena cuidarse un poco para que aguantase allí dentro.
Además, Babymaker tenía una entrega de un proyecto importante el 12 de junio y había avisado en la empresa que se cogería la baja y vacaciones hasta completar un mes cuando naciese la niña, pero contando con que fuese más bien a finales de junio.
La cosa es que me puse a hacer reposo, todo el reposo que se podía con un niño de 2 años a tu cargo. La solución fue volverse a casa de la abuela. Por lo que apenas disfrutamos una semana en Francia antes de volver, jajaja!!!

El día 31 teníamos también revisión con nuestra gine privada, pero como su consulta está a una hora en coche de la ciudad dónde vive mi madre, optamos por ahorrarnos el viaje y seguir en reposo. Nos vio el siguiente viernes, 7 de junio y hablamos de inducir el parto el domingo 16 de junio.

El viernes 14 de junio fui a una revisión en la ciudad dónde viven mis padres. Me hizo un tacto y me dijo que estaba de 3 cm y el cuello un 80 % borrado. Es el punto en el que se considera que empieza el trabajo de parto… así que nos recomendó directamente ir al hospital público a dar a luz, porque si necesitaba una transfusión de plaquetas, allí dispondrían de ellas rápidamente. Salí de la consulta asustada, llamé a mi gine privada (a la que iba a ir a ver esa misma tarde) y le conté cómo estaba, ya que era probable que me pusiera de parto si me pegaba el viaje en coche de una hora. Andaba despacio porque tenía miedo de sentir la más mínima contracción. Mi gine nos dijo que preparaba todo para mi parto inminente, que fuese a su ciudad y directa a la clínica. Allí me mirarían las plaquetas y una matrona me exploraría y le diría si el parto era más o menos inminente.
Todo asustados, recogimos las cosas, dejamos a Reckless con la abuela y nos fuimos a la otra ciudad, directos a la clínica.
Llegamos a las 18:00. Me hice unas fotos antes de entrar por la puerta… porque podían ser las últimas, y no me falto razón, jajaja!!!

Me sacaron sangre: 60 mil plaquetas. Cuando nació Reckless tenía 56 mil y me pusieron la epidural y el parto fue sin problemas, así que me quedé tranquila. La matrona me miró y me dijo que seguía igual: 80 % cuello borrado y 3 cm, así que no me había acelerado el proceso por el viaje en coche, pero dada la situación la gine nos recomendó quedarnos. Así estaban seguros de estar localizados gine, pediatra y hematólogo.
La movida vino cuando nos viene a ver la anestesista y nos dice que los riesgos de poner la epidural son muy altos con esas plaquetas. Y le decimos que la otra vez, mi querido Manolo, me la puso sin pestañear. Ella me dijo que era cuestión de cada anestesista, que si yo le firmaba el consentimiento y asumía yo los riesgos, que también me la ponía… Manolo era un médico de unos 50 y tantos años, por lo visto, con el culo “pelao” de experiencia. Esta chica, que además vino con una “residente” no creo que fuese mucho más mayor que yo, unos 30 y pocos años. La situación que nos planteó nos asustó, y Babymaker quería irse a casa y dejar el parto para cuando me surgiese de forma natural.
La cosa es… ¿cómo puedes confiar en un médico que no confía en sí mismo? Desde luego, no me daba confianza… firmé el consentimiento, por lo que pudiese pasar, pero… Babymaker y yo no pensábamos en confiar en ella.

A las 20:00 mi matrona, Carmen, ¡¡¡una suerte contar con ella en el parto!!!, me ponía una vía y me empezaban a poner Oxitocina a 6 ml/hora. Notaba que las contracciones empezaban, pero como una sensación de notar la tripa dura y volver a relajarse, ningún dolor. Un rato después me subían a 12 ml/hora. En las contracciones empecé a notar una sensación como de un retortijón, pero seguía sin ser doloroso, sólo algo molesto. Estaba de 5-6 cm y aquello n había dolido nada.

A las 21:50 vino la anestesista. Su turno acababa en 10 minutos, que si yo quería me ponía la epidural antes de irse, pero que el anestesista del turno siguiente ya había dicho que él no me la ponía con esas plaquetas… Yo llevaba la mitad del camino hecho y no había notado ningún dolor. Tenía a Babymaker conmigo y muy motivado a ayudarme. La matrona era un encanto y me dejaba ponerme como yo quisiera estar: sentada, de pie… moverme un poco, todo lo que pudiese con el cable de la monitorización. De hecho, llevaba sentada en el borde de la cama y los pies apoyados en una silla desde que empecé con la estimulación de oxitocina. Así que, le dije a la anestesista que estábamos valorando no ponerme la epidural. Tras pronunciar esas palabras la anestesista y su “residente” empezaron a comentar qué una decisión muy acertada, que los riesgos eran muy altos… Vamos, que respiraron aliviadas, lo que me reafirmó en que tomábamos la decisión adecuada: no tenían ni una pizca de confianza en sí mismas, y yo sí, y ahora mucha más.
Carmen, mi matrona, me felicitó por la decisión y me dijo que estuviese tranquila, que, hombre, doler iba a doler, pero que no era nada que no se pudiese soportar como venían haciendo nuestras madres, abuelas y todas las mujeres de la historia.

Ente las 22:00 y las 22:30 empecé a notar las contracciones algo dolorosas. Me entraban unos calores, que pedí quitarme el camisón, porque me molestaba terriblemente la sensación de ropa en el cuerpo. Un acierto, y sí, di a luz en bolas… ¡¡¡pero tan a gusto!!! Estaba con unos 7 cm.
Recordé que en las clases preparto, la matrona nos decía que las contracciones eran como olas que llegan a la playa: venían, rompían y se iban. Si ponemos un dique rígido, la ola rompe de forma brusca, pero si dejamos una playa inclinada, que recibe la ola y la devuelve, la ola rompe de forma más suave. Así que me puse de pie y me apoyaba en Babymaker, recibía la contracción y dejaba que fluyese como una ola, era más acompañarla que resistirse a ella. Y claramente, dolía mucho menos. No respiraba de esas formas raras que te enseñan en las clases, si no que respiraba como me pedía el cuerpo. Babymaker me ayudó muchísimo en esta parte, fue algo maravilloso. Fue lo más absolutamente precioso que puede hacer un papá por su mujer y su bebé: acompañar, apoyar, cuidar, mimar, adorar, besar, coger, abrazar… ¡¡Te quiero!! Eres el amor de mi vida y es lo mejor del mundo poder contar contigo y vivir juntos todas las experiencias.

A las 22:30 llegó la gine. Tenía casi los 10 cm dilatados, la bolsa estaba a punto de romper en cada contracción y me decía que pronto notaría las ganas de empujar. Casi dicho y hecho, se rompió la bolsa y empecé a notar las ganas de empujar y me dejaba empujar para ir bajando a la niña.
Me llevaron al paritorio, bueno, mejor dicho, me llevé yo porque me fui andando desde la sala de dilatación hasta allí. Son habitaciones que están casi enfrente, separadas por un pasillo ancho nada más. Y ahí estaba yo: en bolas, sujetando un empapador entre las piernas porque ya había roto aguas, y andando al paritorio… ¡qué cuadro! ¡¡¡Jajaja!!!

Al entrar al paritorio, me hicieron subir a la cama de partos, que realmente fue la peor parte de todo el parto. Me dio una contracción antes de poder colocarme bien del todo y me quedé de medio lado, casi de rodillas, me dolió porque no pude coger la contracción bien y además tenía ganas de empujar pero dolía.
Y mi cerebro tuvo un cortocircuito: ¡no iba a poder! Necesitaba la epidural. ¡No iba a poder! ¿Cómo voy a empujar si me duele empujar? Esto no es lógico, mi cuerpo está mal.
Pero mi matrona, Carmen (¡te adoro!), me dijo: ¡Vamos, que ya está aquí! Y todo volvió a su cauce, me olvidé del parto, volví a pensar en mi niña y todo volvió a fluir. Me senté en la cama y seguía empujando. Carmen me susurró que si podía echarme hacia atrás y subir las piernas a los estribos, y yo la contesté en un mismo susurro: Noooo. Tan convencida que se partieron todos de risa. Pero cuando pasó la siguiente contracción le hice caso, me coloqué y en un par de empujones noté el “anillo de fuego” y dije: ¡quema! Y me contestaron: la cabeza. Descansé unas contracciones y volví a notar: ¡quema, quema! Los hombros. E inmediatamente me pusieron a mi pequeña encima de mí, piel con piel, ya que las dos estábamos desnudas. Vi unos preciosos ojitos abiertos, una boquita, unas manitas, un pelo negro… una carita amoratada y ensangrentada preciosa.

Y le dije: mi nena, hija mía, te quiero.

Babymaker estaba junto a nosotras, abrazándonos y besándonos. Una familia recién aumentada. Echamos mucho de menos a Reckless, pero es difícil que el niño pudiese estar allí.

Desde que entré al paritorio, apenas pasaron 5 minutos hasta que tuve a mi niña sobre mí. Nació a las 23:05 del viernes 14 de junio de 2013. Apenas tres horas de parto, de las cuales, sólo dolió una media hora y sólo fue insoportable un minuto, cuando el cortocircuito.

Lo que siguió sí fue doloroso. El pediatra se llevó a la niña para medirla y pesarla y esas cosas. La oyes llorar y un momento después te la traen vestida y envuelta en un arrullo. Y empieza la pesadilla: Lo peor de un parto sin epidural es cuando te pinchan la anestesia en el perineo para darte los puntos. Los puntos no los noté, ni me dolieron, pero los pinchazos… ¡¡¡qué horror!!! Y si lo piensas, ¿cómo he soportado que me atraviese una cabeza de bebé y no soporto una agujita de nada? Ni idea, pero desde luego, es así, jajaja!!!!
También me dolieron un rato después, en la habitación, los entuertos: esas contracciones que tiene el útero después del parto para recogerse y que son estimuladas por la lactancia materna.

La niña se agarró perfectamente al pecho, que ya tenía calostro y se despertaba cada tres horas, y a veces ni eso, y la despertaba yo para estimular la subida de la leche. Apenas perdió 100 gramos al salir de la clínica, nació con 3 kilos y 180 gramos. Tuve una “subida de leche” brutal, con lo poco que mamaba la nena, pasé un par de días bastante agobiada con esas “tetas bomba” que se ponen de repente. Tentada de extraerme leche con el sacaleches, al final aguanté, sólo me masajeaba y me sacaba un poco de forma manual cuando no podía más. Era incomodísimo hasta dormir, no encontraba postura. Y además, cuando mama de un pecho, me sale un chorro de leche del otro. Ya se ha ido regulando, pero de verdad que lo he pasado mal con esto. De hecho, estaba deseando que Reckless volviese a mamar al ver la niña, pero después de probar la leche, cuyo sabor supongo ya no le sea familiar, ha decidido dejar toda la leche para su hermana.
Quitando esas pegas (los pinchazos, los entuertos y la subida de leche), lo demás es todo disfrutar. Fue maravilloso el momento en que Reckless vino a la clínica a conocer a la niña. Fue a la mañana siguiente, le trajo mi madre y estábamos nosotros y los padres de Babymaker. Dejé a la niña en su cuna y Babymaker fue a buscarle. Cuando me vio me dijo: ¡mamá! ¡Qué delicia! ¡Cuánto le eché de menos! Me le subieron a la cama y le dije: ¿dónde está la nena? Y me miró la tripa. Al ver menos bulto empezó a buscarla por mi cama y le dije: mira, está aquí. Y le enseñé la cuna, al otro lado de la cama. Su cara fue un poema. ¡¡Qué alegría!! Es muy muy cariñoso y sin que nadie dijese nada, se lanzó a darle besos y besos. La pusimos en la cama, sobre mis piernas, mirando hacia él y se puso encima de ella a mirarla con una cara de felicidad que era para comérsele.

Dos momentos mágicos, inigualables. Conocer a tu hija y ver cómo tu hijo conoce a su hermana. 

Maravilloso, quedarán grabados en mí alma. Esos son momentos importantes, no si tu parto es con epidural o sin ella, en casa, por cesárea, con episiotomía o sin ella, con una matrona encantadora o borde… Todo eso, son circunstancias sin importancia. Es mucho mejor disfrutar de los detalles importantes, de los buenos, de los momentos que se graban en tu alma desde que empiezas a gestar a tu hijo en tu cerebro y en tu corazón hasta que lo recibes en tus brazos y empiezas a vivir junto a él su vida.

23 comentarios:

  1. Qué emocionantr! Me alegro de que todo fuera bien

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  2. Que bonito!!! me has hecho llorar y reflexionar de cuánta razón tienes!!! un beso, me alegro de que haya ido todo genial!

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  3. Enhorabuena mami! me ha gustado mucho tu narración sobre el parto, me he emocionado e incluso diría que ahora tengo un cierto instinto maternal! jajajaja
    Me alegro de que todo saliera bien, ahora a disfrutar de tus niños.
    Un beso.

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  4. Un relato muy vívido. ¡Enhorabuena!
    Besos

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  5. Guapisimaaa!! Me he emocionado con tu relato de parto. Lo has explicado con tanto amor... Seguro que llevaras el recuerdo de tu parto y los siguientes dias en tu corazon para siempre!! Me alegro de que todo saliera tan bien porque aunk es cierto que lo k importa al fin y al cabo es q tu bebe nazca y este sano tambien es verdad q el recuerdo de un parto feliz se lleva en la memoria con amor y ternura, al contrario q con un parto desagradable q siempre nos aportara un resquizio de tristeza aun estando felices por la llegada d nuestro pequeño. Jeje. Asi que si tenemos la suerte d vivir un parto feliz pues mejor q mejor! Jeje. Un besazo guapa.

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  6. ¡Que bonita historia! Me ha encantado tu post.

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  7. Ay, qué bonito cómo lo has contado... Me alegro de que guardes los mejores recuerdos. Como dices, el resto es sólo circunstancial. Un besote!!!!

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  8. Ooohh nenaa! me has emocionado!!
    Es precioso como lo cuentas, y además, he visto esa mirada en vosotros cuatro, así que os puedo imaginar en esos momentos.
    Bueno, también te he imaginado desnuda por el paritorio y me ha dado la risa, jajaj.
    Un besote guapa!

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  9. Que lindoooo !!! Que emoción!!! Me ha encantado y te doy toda la razón: lo importante son esos momentos de amor pleno...

    Besotes!!! Que alegría leerte de nuevo!!!

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  10. Tus reflexiones son tannn sensatas que da gusto oirlas. Me ha encantado ademas tu relato y cómo has vivido todo.
    Muchas felicidades

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  11. ¡¡que bonito¡¡ me has emocionado al leerte y me has traido muchos recuerdos de mi parto que tambien fue inducido y como a ti no me dolia apenas, pero yo a los 6 cm por si acaso dolia....si me puse la epidural ;). Me alegro que disfrutaras de ese momento tan especial con tu pareja y como a ti te apeteció. Un besote

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  12. Que emoción, que lindo lo has contado parece que estábamos ahí con vos, que maravilloso parto, que maravillosa vida tienen por delante. Felicidades y a disfrutar!!
    Besotes

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  13. estoy ahí, al borde de la lágrima. Es cierto que lo importante son otros detalles, yo lo tengo claro, a mi me tocrá cesárea casi seguro asi que por mi hasta me ahorraba las clases de preparación al parto. Lo único que quiero es que el peque venga bien, todo lo demás me sobra.

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  14. Qué bonito guapa! Me alegro de que todo fuese tan estupendamente y que ya seáis una gran familia de 4 de la que disfrutáis todos los días!

    Un besazo y bienvenida :).

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  15. ¡Que precioso relato y como me alegro de que todo fluyera asi! Me he emocionado y todo leyendote :) Ojala tenga suerte yo tambien con el segundo parto, porque en el primero la epidural me sento como un tiro. ¡Enhorabuena una vez mas y que disfruteis muchisimo familia! Un beso

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  16. Qué bien poder conocer con tanto detalle otros partos antes de vivir el primero de los míos. ¡Enhorabuena por esa familia tan bien montada!

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  17. Yo no tuve parto porque ni con oxitocina esta niña decidió salir... un vaga, ¡y ahora no para! jajaja. Me ha encantado leer tu parto porque me relaja, parece "llevadero", ya que tengo la esperanza de poder disfrutar de un parto en un futuro. No me causa trauma no haberlo tenido, pero me gustaría vivir la experiencia. Eso sí, deseando con que empiecen a dejar parir en la posición que la madre desee y no subida a los estribos ¡que es la más antinatural del mundo! y estoy convencida de que no ayuda mucho...

    Genial la descripción de tu matrona al comparar las contracciones con las olas del mar.

    Me has emocionado y he llorado, te lo prometo, porque me has transmitido toda la emoción del momento. ¡Brutal! Gracias :D

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  18. Me he quedado loca con tu relato, estoy con la lagrimilla en los ojos, emocionada de como lo cuentas y de tus emociones. Me ha encantado. Eres genial y me alegro de que finalmente todo fuera estupendamente. Un besote

    @ser_madre

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  19. Que bonito guapi...

    Me encanta como describes la función del papi en este parto, genial.. lo aplaudo. Y a ti, sin duda por vencer miedo y saber sobreponerte y tener un parto tan vivido.

    El momento en que se conocen los dos hermano debe ser taaan maravilloso que no me lo puedo ni imaginar. Increible!!

    Muchos besotes. Felicidades por esa linda princesita y por su hermano mayor tan tierno.

    Y ¡encantada de leerte de nuevo! ;)

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  20. Qué bonito! Enhorabuena por esa nena preciosa ;)

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  21. Enhorabuena por esa primcesa!! Tengo lágrimas en lis ojos de imaginarlo todo. Qué bonito! Gracias por compartir tu experiencia

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  22. Qué bonito! me he emocionado y todo. Felicidades por la peque y por esa hermosa familia.
    Un beso

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