viernes, 30 de agosto de 2013

Operación Pañal

Resulta que en la revisión de los dos años, entre otras cosas te dicen que ya puedes quitar el pañal a tu hijo. Que lo intentes 3 semanas y si funciona bien, y si no, vuelves a los pañales...

¡Vamos a ver! Dudas existenciales que te surgen:

  1. ¿Los niños vienen programados para quitarles los pañales a los 2 años? ¿Tooooooodos los niños?
  2. Eso de 3 semanas... ¡¡¡¡suena como mucho mucho tiempo!!!! ¿No?
  3. Si vuelvo a los pañales... ¿tendré que repetir otra vez lo de las 3 semanas? ¡¡¡Me muero!!!
  4. ¿Cómo leches se enseña a un niño a hacer sus cosas en el váter o en el orinal?

Primero, asumí que no era el momento. Desde el año, tenemos un orinal por casa, que cuando veíamos al peque "poner cara de hacer caca", aprovechábamos para sentarle y que "acabase la operación". Pero con una mudanza a un mes vista, nacimiento de una hermana a dos meses vista... ¡¡no era el mejor momento!!
Decidimos dejarlo para cuando me viese mejor después de nacer la nena.
Segundo, investigué las técnicas que circulan por los blogs de mamas para la operación pañal. Básicamente consiste en llevar a todas el artefacto u orinal en el que tu hijo haga sus cosas y estar todo el día preguntando si quiere hacer pis (#dramatización).
Tercero, comprar un millón de calzoncillos y tener igual número de pantalones, calcetines y zapatos.
Cuarto, pasar la ITV a la lavadora... ¡¡¡porque se va a poner morada!!!

Tonterías aparte (la de chistes que se pueden hacer con la operación pañal, madre mía, pero es que la verdad es que te lo pasas bien y te ríes un montón hasta que le coges el punto, ¿verdad Alba?).

  • La técnica es sentar al niño al levantarse, y esperar, esperar, esperar... hace pis. Volver a sentarle cada dos horas aprox. (mi hijo aguantaba tres o más tranquilamente) y esperar, esperar, esperar... hace pis. Y así todo el día. Puedes preguntarle si quiere hacer pis de vez en cuando, pero sin agobiar. 
  • Si le ves "hacer el bailecito" o "toquetearse", sientale, seguro que tiene ganas.
  • Si pone "esa cara...", sientale, seguro que hace caca.
  • Hazte con algunos empapadores si te toca viajar en coche o sacarle de paseo en la silla. 
  • Asume que cambiarás bastantes calzoncillos y demás, tendrás varios cubos de ropa a remojo, pondrás mil lavadoras y fregarás varias veces el suelo... (reza para que no pille el sofá, la alfombra y otros bienes de la casa).
  • Si moja el suelo, pidele que te ayude a limpiarlo mientras le explicas que no pasa nada, pero que hay que limpiarlo.
Después de una semana de paciencia infinita, recurrimos al chantaje a los premios educativos: dibujé una serpiente (fue lo primero que se me ocurrió) y le poníamos una pegatina cada vez que hacía pis en el orinal. Cuando llenase la serpiente de pegatinas, le comprábamos un coche y un cuento (que es lo que nos pidió, claro, el premio le puedes dar a elegir lo que él quiera).
Se ve que el dibujo se me da bien... ¿que no? #ArteDeMadre
No sé si fue por el chantaje, pero sólo tardamos 2 semanas en completar LA MISIÓN. Y nos ha ido bastante bien. Incluso quitamos los pañales de la siesta y de la noche del tirón, porque este aguanta mucho y sólo ha mojado la cama 3 veces por la noche desde que quitamos el pañal. Ahora nos pide hacer pis o más o menos le sentamos (cuando se despierta o le vemos "bailando", que aunque dice que no quiere, hace pis). De vez en cuando se moja un poco el calzoncillo cuando nos pide hacer pis (lo notará cuando ya se le sale un poquito), así que tener muchos calzoncillos sigue viniendo bien. Y por si acaso, siempre llevamos una ropa completa de recambio.

Por si queréis usar el sistema de chantaje premios educativos... os dejo algunas muestras de "Potty Chart", que he descubierto después, pero bueno, yo me hice la mía a mi manera, y bien bonita quedó.


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Los enlaces a vuestras Operaciones Pañal serán bienvenidos en vuestros comentarios. (Tendríamos que hacer un carnaval de la Operación Pañal, jajaja!!!).

jueves, 29 de agosto de 2013

Uno de esos artículos rápidos para leer de Muy interesante

De vez en cuando... me acuerdo de entrar a la web de Muy interesante. Y uno de esos días te encuentras un artículo como este:

Y claro, no puedes dejar de echarle un vistazo, que además se leen muy rápido y siempre encuentras algún truco que añadir a tu día a día para mejorar como persona, en este caso, tu memoria.

En resumen:
1. Usa trucos: Para memorizar una lista de cosas, a mí me funciona memorizar el número de elementos, de esa forma suelo acabar por acordarme de todos los elementos de la lista.
2. Duerme suficiente: Sí, lo sé. Esto es de lo mejorcito para que tu cerebro funcione bien. Pero se hace lo que se puede con dos niños pequeños.
3. Practica Brain Training: Lo mismo que uno entrena el cuerpo, también hay que trabajar el cerebro: sudokus, crucigramas, inventar cuentos, acertijos... hay muchas cosas que entrenan el cerebro, ¿cuales practicas tú?
4. Haz ejercicio: Pues ya ves que todo está relacionado: somos cuerpo y mente.
5. Come chocolate: Lo sé, por eso lo hago yo, todo lo como por la memoria... jajaja!!!!
6. Practica meditación: Ya decía yo que meditar era bueno.
7. Relacionate: Somos seres sociales, siempre viene bien tener amigos.
¿No creéis que estas 7 cosas mejoran 
muchas más cosas que la memoria?

miércoles, 28 de agosto de 2013

De rutinas va la cosa

Como os decía el lunes, ya estamos plantados frente al invierno, que es una forma de decir que comienza el curso. Estamos en una casa nueva, con una distribución diferente, por lo que las rutinas del hogar deben cambiar. Ahora hay otro miembro de la familia en casa y Reckless ha crecido un montón, así que las rutinas con los niños también serán diferentes.
Para organizar todo eso, vuelvo a diseñar las rutinas y lo mejor es hacerte una plantilla para planificar. De momento, me he comprado una agenda escolar, que empieza el día 2 de septiembre, así que esta semana me organizo y la semana que viene comenzamos una nueva vida ordenada para que los papeles del banco no se vayan acumulando, las comidas estén pensadas, las compras hechas y el niño entretenido, todo con la antelación necesaria para que no "nos pille el toro".
Dentro de la programación tendremos que prever que nuestra vida es muy flexible y a veces nos vamos fuera el fin de semana. Así que habrá que tener en cuenta esto, para no desbaratar todo en poco tiempo.

Así que... hoy toca preparar plantillas y pensar en la organización. Ya he preparado la rutina para que Reckless se organice y no esté todo el día en pijama o viendo Clan. Y ahora mismo me pongo con la mía, para que no me den las 11 sin haber desayunado, como me pasó ayer. Todo esto será posible de llevar a cabo con cierto orden, porque la peque duerme bastante bien y soy capaz de levantarme a una hora adecuada, entre las 7:30 y las 8. Pero si me da la noche, como me pasó el lunes, cuando no conseguí que durmiese en su cuna hasta las 3 de la mañana... pues el día entero se tuerce. Porque me levanto más tarde, tengo sueño, estoy torpe y tardo más en hacerlo todo.

En fin, que no voy a echarle la culpa a la Nena, ya que ahora mismo, duerme como un angelito y me deja hacer las cosas para tener la casa al día.

Os dejo la plantilla del peque y el programador de post para el 2013. Si las queréis, os las mando por mail (dejadme el correo) y cuando tenga mi plantilla de rutinas diarias, lo mismo, os la enseño y os la paso si queréis.

¡¡Muchos besos!!

martes, 27 de agosto de 2013

Mi parto soñado

No quiero con este post hacer apología de ningún tipo de parto. De la vida de nuestros hijos, este momento representa apenas unas pocas horas, así que no hay que darles tanta importancia. Lo que siempre recomiendo a las mamás primerizas asustadas por el parto es que se relajen, que se centren en su bebé y que lo importante es que nazca como nazca, el bebé siempre esté bien.

Una vez por Twitter o Facebook vi una imagen con una conversación entre un niño adoptado y su mamá:
  -  Mamá, ¿tú no me llevaste en tu tripa antes de nacer?
  -  No, hijo, yo te llevé en mi corazón hasta que te llevé en mis brazos.
Más claro, explica todo esto en su maravilloso post El lugar dónde se gestan los hijos, mi querida amiga Mamá qué sabe.

Y ahora os cuento el maravilloso parto que me trajo al mundo a mi niña preciosa:
Desde el 24 de mayo tenía el cuello más bien blandito y 1-2 cm de dilatación. Es lo que tiene hacerse una mudanza en pleno octavo mes de embarazo. Así que en la boda que tuvimos el día 25 no pude ni bailar ni nada, con todas las ganas que tenía, pero teniendo en cuenta que mi Fecha probable de parto era el 28 de junio, la nena estaba un poco prematura y merecía la pena cuidarse un poco para que aguantase allí dentro.
Además, Babymaker tenía una entrega de un proyecto importante el 12 de junio y había avisado en la empresa que se cogería la baja y vacaciones hasta completar un mes cuando naciese la niña, pero contando con que fuese más bien a finales de junio.
La cosa es que me puse a hacer reposo, todo el reposo que se podía con un niño de 2 años a tu cargo. La solución fue volverse a casa de la abuela. Por lo que apenas disfrutamos una semana en Francia antes de volver, jajaja!!!

El día 31 teníamos también revisión con nuestra gine privada, pero como su consulta está a una hora en coche de la ciudad dónde vive mi madre, optamos por ahorrarnos el viaje y seguir en reposo. Nos vio el siguiente viernes, 7 de junio y hablamos de inducir el parto el domingo 16 de junio.

El viernes 14 de junio fui a una revisión en la ciudad dónde viven mis padres. Me hizo un tacto y me dijo que estaba de 3 cm y el cuello un 80 % borrado. Es el punto en el que se considera que empieza el trabajo de parto… así que nos recomendó directamente ir al hospital público a dar a luz, porque si necesitaba una transfusión de plaquetas, allí dispondrían de ellas rápidamente. Salí de la consulta asustada, llamé a mi gine privada (a la que iba a ir a ver esa misma tarde) y le conté cómo estaba, ya que era probable que me pusiera de parto si me pegaba el viaje en coche de una hora. Andaba despacio porque tenía miedo de sentir la más mínima contracción. Mi gine nos dijo que preparaba todo para mi parto inminente, que fuese a su ciudad y directa a la clínica. Allí me mirarían las plaquetas y una matrona me exploraría y le diría si el parto era más o menos inminente.
Todo asustados, recogimos las cosas, dejamos a Reckless con la abuela y nos fuimos a la otra ciudad, directos a la clínica.
Llegamos a las 18:00. Me hice unas fotos antes de entrar por la puerta… porque podían ser las últimas, y no me falto razón, jajaja!!!

Me sacaron sangre: 60 mil plaquetas. Cuando nació Reckless tenía 56 mil y me pusieron la epidural y el parto fue sin problemas, así que me quedé tranquila. La matrona me miró y me dijo que seguía igual: 80 % cuello borrado y 3 cm, así que no me había acelerado el proceso por el viaje en coche, pero dada la situación la gine nos recomendó quedarnos. Así estaban seguros de estar localizados gine, pediatra y hematólogo.
La movida vino cuando nos viene a ver la anestesista y nos dice que los riesgos de poner la epidural son muy altos con esas plaquetas. Y le decimos que la otra vez, mi querido Manolo, me la puso sin pestañear. Ella me dijo que era cuestión de cada anestesista, que si yo le firmaba el consentimiento y asumía yo los riesgos, que también me la ponía… Manolo era un médico de unos 50 y tantos años, por lo visto, con el culo “pelao” de experiencia. Esta chica, que además vino con una “residente” no creo que fuese mucho más mayor que yo, unos 30 y pocos años. La situación que nos planteó nos asustó, y Babymaker quería irse a casa y dejar el parto para cuando me surgiese de forma natural.
La cosa es… ¿cómo puedes confiar en un médico que no confía en sí mismo? Desde luego, no me daba confianza… firmé el consentimiento, por lo que pudiese pasar, pero… Babymaker y yo no pensábamos en confiar en ella.

A las 20:00 mi matrona, Carmen, ¡¡¡una suerte contar con ella en el parto!!!, me ponía una vía y me empezaban a poner Oxitocina a 6 ml/hora. Notaba que las contracciones empezaban, pero como una sensación de notar la tripa dura y volver a relajarse, ningún dolor. Un rato después me subían a 12 ml/hora. En las contracciones empecé a notar una sensación como de un retortijón, pero seguía sin ser doloroso, sólo algo molesto. Estaba de 5-6 cm y aquello n había dolido nada.

A las 21:50 vino la anestesista. Su turno acababa en 10 minutos, que si yo quería me ponía la epidural antes de irse, pero que el anestesista del turno siguiente ya había dicho que él no me la ponía con esas plaquetas… Yo llevaba la mitad del camino hecho y no había notado ningún dolor. Tenía a Babymaker conmigo y muy motivado a ayudarme. La matrona era un encanto y me dejaba ponerme como yo quisiera estar: sentada, de pie… moverme un poco, todo lo que pudiese con el cable de la monitorización. De hecho, llevaba sentada en el borde de la cama y los pies apoyados en una silla desde que empecé con la estimulación de oxitocina. Así que, le dije a la anestesista que estábamos valorando no ponerme la epidural. Tras pronunciar esas palabras la anestesista y su “residente” empezaron a comentar qué una decisión muy acertada, que los riesgos eran muy altos… Vamos, que respiraron aliviadas, lo que me reafirmó en que tomábamos la decisión adecuada: no tenían ni una pizca de confianza en sí mismas, y yo sí, y ahora mucha más.
Carmen, mi matrona, me felicitó por la decisión y me dijo que estuviese tranquila, que, hombre, doler iba a doler, pero que no era nada que no se pudiese soportar como venían haciendo nuestras madres, abuelas y todas las mujeres de la historia.

Ente las 22:00 y las 22:30 empecé a notar las contracciones algo dolorosas. Me entraban unos calores, que pedí quitarme el camisón, porque me molestaba terriblemente la sensación de ropa en el cuerpo. Un acierto, y sí, di a luz en bolas… ¡¡¡pero tan a gusto!!! Estaba con unos 7 cm.
Recordé que en las clases preparto, la matrona nos decía que las contracciones eran como olas que llegan a la playa: venían, rompían y se iban. Si ponemos un dique rígido, la ola rompe de forma brusca, pero si dejamos una playa inclinada, que recibe la ola y la devuelve, la ola rompe de forma más suave. Así que me puse de pie y me apoyaba en Babymaker, recibía la contracción y dejaba que fluyese como una ola, era más acompañarla que resistirse a ella. Y claramente, dolía mucho menos. No respiraba de esas formas raras que te enseñan en las clases, si no que respiraba como me pedía el cuerpo. Babymaker me ayudó muchísimo en esta parte, fue algo maravilloso. Fue lo más absolutamente precioso que puede hacer un papá por su mujer y su bebé: acompañar, apoyar, cuidar, mimar, adorar, besar, coger, abrazar… ¡¡Te quiero!! Eres el amor de mi vida y es lo mejor del mundo poder contar contigo y vivir juntos todas las experiencias.

A las 22:30 llegó la gine. Tenía casi los 10 cm dilatados, la bolsa estaba a punto de romper en cada contracción y me decía que pronto notaría las ganas de empujar. Casi dicho y hecho, se rompió la bolsa y empecé a notar las ganas de empujar y me dejaba empujar para ir bajando a la niña.
Me llevaron al paritorio, bueno, mejor dicho, me llevé yo porque me fui andando desde la sala de dilatación hasta allí. Son habitaciones que están casi enfrente, separadas por un pasillo ancho nada más. Y ahí estaba yo: en bolas, sujetando un empapador entre las piernas porque ya había roto aguas, y andando al paritorio… ¡qué cuadro! ¡¡¡Jajaja!!!

Al entrar al paritorio, me hicieron subir a la cama de partos, que realmente fue la peor parte de todo el parto. Me dio una contracción antes de poder colocarme bien del todo y me quedé de medio lado, casi de rodillas, me dolió porque no pude coger la contracción bien y además tenía ganas de empujar pero dolía.
Y mi cerebro tuvo un cortocircuito: ¡no iba a poder! Necesitaba la epidural. ¡No iba a poder! ¿Cómo voy a empujar si me duele empujar? Esto no es lógico, mi cuerpo está mal.
Pero mi matrona, Carmen (¡te adoro!), me dijo: ¡Vamos, que ya está aquí! Y todo volvió a su cauce, me olvidé del parto, volví a pensar en mi niña y todo volvió a fluir. Me senté en la cama y seguía empujando. Carmen me susurró que si podía echarme hacia atrás y subir las piernas a los estribos, y yo la contesté en un mismo susurro: Noooo. Tan convencida que se partieron todos de risa. Pero cuando pasó la siguiente contracción le hice caso, me coloqué y en un par de empujones noté el “anillo de fuego” y dije: ¡quema! Y me contestaron: la cabeza. Descansé unas contracciones y volví a notar: ¡quema, quema! Los hombros. E inmediatamente me pusieron a mi pequeña encima de mí, piel con piel, ya que las dos estábamos desnudas. Vi unos preciosos ojitos abiertos, una boquita, unas manitas, un pelo negro… una carita amoratada y ensangrentada preciosa.

Y le dije: mi nena, hija mía, te quiero.

Babymaker estaba junto a nosotras, abrazándonos y besándonos. Una familia recién aumentada. Echamos mucho de menos a Reckless, pero es difícil que el niño pudiese estar allí.

Desde que entré al paritorio, apenas pasaron 5 minutos hasta que tuve a mi niña sobre mí. Nació a las 23:05 del viernes 14 de junio de 2013. Apenas tres horas de parto, de las cuales, sólo dolió una media hora y sólo fue insoportable un minuto, cuando el cortocircuito.

Lo que siguió sí fue doloroso. El pediatra se llevó a la niña para medirla y pesarla y esas cosas. La oyes llorar y un momento después te la traen vestida y envuelta en un arrullo. Y empieza la pesadilla: Lo peor de un parto sin epidural es cuando te pinchan la anestesia en el perineo para darte los puntos. Los puntos no los noté, ni me dolieron, pero los pinchazos… ¡¡¡qué horror!!! Y si lo piensas, ¿cómo he soportado que me atraviese una cabeza de bebé y no soporto una agujita de nada? Ni idea, pero desde luego, es así, jajaja!!!!
También me dolieron un rato después, en la habitación, los entuertos: esas contracciones que tiene el útero después del parto para recogerse y que son estimuladas por la lactancia materna.

La niña se agarró perfectamente al pecho, que ya tenía calostro y se despertaba cada tres horas, y a veces ni eso, y la despertaba yo para estimular la subida de la leche. Apenas perdió 100 gramos al salir de la clínica, nació con 3 kilos y 180 gramos. Tuve una “subida de leche” brutal, con lo poco que mamaba la nena, pasé un par de días bastante agobiada con esas “tetas bomba” que se ponen de repente. Tentada de extraerme leche con el sacaleches, al final aguanté, sólo me masajeaba y me sacaba un poco de forma manual cuando no podía más. Era incomodísimo hasta dormir, no encontraba postura. Y además, cuando mama de un pecho, me sale un chorro de leche del otro. Ya se ha ido regulando, pero de verdad que lo he pasado mal con esto. De hecho, estaba deseando que Reckless volviese a mamar al ver la niña, pero después de probar la leche, cuyo sabor supongo ya no le sea familiar, ha decidido dejar toda la leche para su hermana.
Quitando esas pegas (los pinchazos, los entuertos y la subida de leche), lo demás es todo disfrutar. Fue maravilloso el momento en que Reckless vino a la clínica a conocer a la niña. Fue a la mañana siguiente, le trajo mi madre y estábamos nosotros y los padres de Babymaker. Dejé a la niña en su cuna y Babymaker fue a buscarle. Cuando me vio me dijo: ¡mamá! ¡Qué delicia! ¡Cuánto le eché de menos! Me le subieron a la cama y le dije: ¿dónde está la nena? Y me miró la tripa. Al ver menos bulto empezó a buscarla por mi cama y le dije: mira, está aquí. Y le enseñé la cuna, al otro lado de la cama. Su cara fue un poema. ¡¡Qué alegría!! Es muy muy cariñoso y sin que nadie dijese nada, se lanzó a darle besos y besos. La pusimos en la cama, sobre mis piernas, mirando hacia él y se puso encima de ella a mirarla con una cara de felicidad que era para comérsele.

Dos momentos mágicos, inigualables. Conocer a tu hija y ver cómo tu hijo conoce a su hermana. 

Maravilloso, quedarán grabados en mí alma. Esos son momentos importantes, no si tu parto es con epidural o sin ella, en casa, por cesárea, con episiotomía o sin ella, con una matrona encantadora o borde… Todo eso, son circunstancias sin importancia. Es mucho mejor disfrutar de los detalles importantes, de los buenos, de los momentos que se graban en tu alma desde que empiezas a gestar a tu hijo en tu cerebro y en tu corazón hasta que lo recibes en tus brazos y empiezas a vivir junto a él su vida.

lunes, 26 de agosto de 2013

De vuelta

¡¡Muy buenas!!

Lo creáis o no, ¡he vuelto! Parece mentira... casi tres meses sin pisar por aquí, ¡madre mía! Tengo tantas cosas que contaros que empezaré por el principio...

¡¡Llegó al mundo nuestra nena!! El viernes 14 de junio, con 38 semanas de gestación, la pobre estaba que se me caía. Pero todo eso os lo cuento mañana, porque sí he escrito en un word cómo fue mi parto y ahora mismo lo programo para que leáis cómo fue. Para mí, fue maravilloso, un parto mágico, en equipo con Babymaker.  Espero que os guste la historia.

Después de nacer la niña estuvimos unos días en casa de mis padres, pero volvimos a Francia para terminar con el papeleo de la residencia aquí. Seguimos con los trámites para poner internet... ¡¡¡eso fue toda una Odisea!!! Ya os contaré también más detenidamente. Sólo diré que ha costado tres meses que nos funcione internet en casa, para no creerlo!!!!

Luego hemos estado unas semanas de vacaciones llevando a los niños por España para estar con sus abuelos en sus respectivos pueblos. Se lo han pasado en grande, bueno Reckless, que la Nena es muy pequeña para darse cuenta, pero creo que se lo ha pasado bien porque... 
Fuente
¡¡¡Ta chán, ta chán, ta chán!!!

¡¡¡¡La tía ha empezado a dormir 6, 7 y 8 horas del tirón!!!! 
Yo ni me lo creía, pero es verdad: los bebés que duermen del tirón existen y a mí me ha tocado uno. Esto es tan infrecuente como que te toque la lotería, jajaja!!!! Es una gozada, una maravilla, un chollazo... Vamos, es una segunda hija compatible con su hermano, que aún demanda mucho porque es pequeñín aunque ahora le veamos enorme.

Y hoy mismo empieza nuestra particular "vuelta al cole", a las "rutinas" y a prepararnos para el curso. Tengo que organizarme: preparar nuevas rutinas para la casa y con los niños, ponerme a estudiar el doctorado y francés, hacer mis cuadros, menús y todas esas cosas para que sea más fácil sobrevivir, jajaja.
La verdad es que esta mañana me dio un poco de vértigo todo esto: me sentí como sentada frente al invierno que está por venir... 
Fuente
Pero un minuto después, volví a recuperar mi ilusión por afrontar todos estos nuevos retos aquí, en nuestra nueva casa.

Fuente

Bienvenidas de nuevo, os iré contando cómo navegamos en nuestra nueva aventura.
Muchos besos y abrazos, os he echado de menos... 
¡¡¡un montón!!!

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