sábado, 30 de noviembre de 2013

Tomando decisiones difíciles que marcarán el rumbo de la familia

Hace tiempo os contaba que había solicitado una beca para comenzar con el doctorado. La beca empezaba en enero, que la peque ya tendría 6 meses, y me parecía un momento razonable para dejarla al cuidado de alguien y empezar a meter más horas en el doctorado. Todo se prometía muy feliz, pero los señores adjudicatarios de la beca decidieron que no cumplía los requisitos: falso, redacta mejor si quieres echar de tu convocatoria a gente como yo (que después de acabar la carrera ha trabajado antes de ponerse con el doctorado). Así que recurrimos con un escrito, pero las becas comienzan el mes que viene y aún estamos aquí, sin respuesta a mi recurso, que mucho me temo, no será la deseada.

La cosa es que sin la ayuda económica que nos resultaría la beca, tenemos que hacernos muy bien los números para que los niños se queden al cuidado de alguien responsable (como la nounou, se lee nunú, es la chica que ahora cuida a los peques unos días a la semana para mis clases de francés y que Reckless se vaya familiarizando con el francés). Aún con las ayudas a las familias que dan aquí para el cuidado, me parece una ruina económica para la familia tenerme que costear de este modo el cuidado de los niños para irme a la uni unas horas, sobre todo si la mayoría del trabajo podría hacerlo desde casa. El problema es en la parte experimental, que requiere meterse al laboratorio, hacer unas mezclas, y luego realizar algunos ensayos sobre las muestras. Ensayos con maquinaria "pesada", digamos. La cosa está en que he intentado matricularme de "tutoría de tesis" pero una de las profesoras del departamento, la responsable, no mi directora de tesis, cree que hay que tener algo avanzado del proyecto antes de matricularme.

Para que nos entendamos todos: la profe quiere que además de currar gratis, que es lo que yo propongo (yo costeo las guarderías de mis hijos, los desplazamientos a la uni, la matrícula), ella quiere que me meta al laboratorio, haga las mezclas y los ensayos y cuando ya haya algo casi publicable, además de poner su nombre en el artículo (por haberme dejado unos materiales, los otros los pone una empresa, gratis), entonces ya si acaso me deja matricularme.

Es una forma habitual de trabajo en el doctorado: que te pongan todas las trabas posibles, que tengas que nombrar en tus artículos a varias personas que no han hecho nada en ellos... pero: ¿que no te dejen hacer la matrícula? ¿Eso en qué cabeza cabe? Para empezar, se nos ocurre: ¿qué pasa si tengo un accidente en el laboratorio? ¿Cómo van a justificar que esté dentro del laboratorio y usando las máquinas si no debería ni entrar por la puerta de la universidad mientras sea una persona ajena? Al realizar la matrícula, se contrata un seguro obligatorio, por si me pasa algo allí, que es lo más normal del mundo.

En fin, desmoraliza mucho este sistema. Además de costearme personalmente la investigación para mi tesis, ¿no me dais ni el reconocimiento de estar matriculada? Me parece muy fuerte.

La cosa ha quedado en que: estoy buscando como loca la forma más razonable para el cuidado de los niños sin arruinar a la familia, y nos volveremos a reunir las tres (directora, profe responsable y yo) para tratar el tema. Pero creo que bajo ningún concepto toleraré entrar en un laboratorio sin matricularme.

Por otro lado, ¿y si me quedase con mis niños, en casa? ¿Y si trabajo cómo pueda en casa? Nos ahorramos un montón de pasta y lo que es más importante: a mis hijos les cuido yo. Puedo seguir buscando algún tipo de financiación para mi doctorado mientras tanto, además de ahorrarnos un montón de dinero, que podríamos invertir el año que viene, desde septiembre en más cuidado de los niños para que, entonces sí, me vaya a la universidad de una vez por todas (si es que me permiten matricularme de una vez por todas). En fin, que es una decisión difícil, que nos está costando hacer cuentas y más cuentas, pero lo más importante de todo: mi estómago ya ha tomado la decisión, pero cuesta expresarlo. Babymaker hace todos los esfuerzos posibles por buscarme soluciones para emprender mi doctorado con fuerza, y yo se lo agradezco enormemente, pero algo en mi interior no quiere hacerlo con esa determinación aún, que mis niños estarán mejor conmigo un poco de tiempo más. Hasta septiembre.

El miedo es: ¿seguiré pensando lo mismo en septiembre? Es decir, ¿querré seguir en casa con mis niños o tendré ganas de emprender con fuerza el nuevo proyecto? Porque algún día tenemos que retomar mi carrera profesional y dejar a los niños en el cole y en la guarde o con la nounou. Y la decisión tiene que salir de dentro, para que uno se sienta cómodo con ella.

No sé qué pasará en septiembre, desearía que sí, que mi momento llegue y mi interior me acompañe. Pero ahora mismo no, no me siento a gusto dejando a los niños ahora. Veremos cómo salen las cosas, dentro de poco, porque enero... ya está a la vuelta de la esquina.

lunes, 25 de noviembre de 2013

De boda con dos niños

¿Cómo se puede pasar bien en una boda a 800 km de casa con dos niños? Pues intentaré explicarlo: regala a tus hijos un día familiar, jajaja!!!

La boda fue un éxito, ya que se celebraba en el mismo hotel que nos alojábamos. Parece una tontería, pero es una maravilla teniendo niños poder disponer de la comodidad de tener la habitación cerca, sobre todo con el tiempo de lluvia que hizo. Pero es que encima el hotel era un Balneario. Nosotros no pudimos disfrutar de los circuitos (incluidos con las noches de hotel) porque nos daba palo dejar a los dos niños con alguien y no nos gustaba la idea de ir primero uno y luego el otro, así no mola.

Otro de los detalles estrella fue: había guardería para los niños. Así que al poco de empezar la comida se llevaron a Reckless, y como la Nena durmió un buen rato... pudimos disfrutar de la comida. Y si se despertaba la peque, como estaba vestida como un caramelito, todos se rifaban para cogerla.

Así que ya sabéis, tres ideas para una boda con niños perfecta:
- Organizadoras de bodas y futuras casaderas: poned guardería para los niños a partir de 2 años para que los padres puedan comer sentados.
- Padres de bebés: vestid a vuestros retoños como auténticos pastelitos para que todo el mundo quiera cogeroslos.
- Familiares varios: haced el favor de comer rápido vuestro solomillito para coger al bebé que tienes al lado y la pobre madre pueda comérselo también caliente.

Otra cosa fue el viaje de 800 km que nos metimos para llegar a la boda. Eso fue mala idea, muy muy mala. La próxima vez me pienso muy mucho irme a una boda tan lejos... ¡madre mía! Afortunadamente, mis padres tienen una casa que nos pillaba más o menos a medio camino, con lo que podíamos hacer el viaje en dos días. Los 400-450 km de la etapa (casi todo por autopista), nos llevaban 6 horas con las paradas oportunas para comer y estirar las piernas cada dos horas máximo. Así que emprendimos el viaje el jueves, dormimos en casa de mis padres (se estropeó la caldera, pero nos hicieron un apaño para pasar la noche porque al vernos con los dos niños pequeños se apiadaron de nosotros). Emprendimos rumbo al lugar de la boda el viernes, llegamos y directos a la habita. El sábado: duchas y vestir a todos de gala, disfrutar de la boda, echar un baile, recoger al niño de la guarde y volver a la habitación. El domingo, despidete de todo el "familieo" y vuelva al coche. Duerme en la casa de mis padres (ya habían arreglado la caldera, porque un amigo de mis padres se encargó de ello). Y el lunes vuelta al coche, para llegar a casa y que Babymaker vuelva a trabajar el martes. Total: ¡¡¡un palizón de aupa!!!

Pero bueno, lo hemos pasado bien, que es lo importante. Y hemos sobrevivido. La próxima vez que me embarque en una de estas, será para irme de vacaciones, es decir: pasar más días en el destino, no sólo uno.

¡¡Quiero unas vacaciones familiares como Dios manda!! 
Los cuatro juntitos, que ya veis que lo pasamos bien:


viernes, 15 de noviembre de 2013

Recetas de Recetín.com

En buena hora descubrí esta web... ¡¡es mi perdición!! Ya os conté mi "wish-list" hace unos días... (de la que ya hemos probado y triunfado con Nuggets de pescado y los Croisants de chocolate) pero es que como estoy suscrita al menú semanal, me llegan delicias nuevas cada semana. Suelo consultarlo los domingos cuando preparo nuestro menú en mi cuaderno, y siempre meto alguna idea de su web. Las últimas incorporaciones a nuestro menú han sido dos éxitos redondos!!! Así que pasaran a nuestro "recetario habitual".

Lo primero fue una cena de lo más sencillo y delicioso: Brochetas de salmón y piña. Sí, una mezcla ecléctica, pero que cuando la pruebes entenderás porqué funciona tan bien: ¡¡¡está superbuena!!!


Y lo otro ha sido el maravilloso Risotto con champiñones que me dejó loca sólo con ver la foto, pues ha quedado así de bien:

Unas propuestas deliciosas, 
que espero os gusten tanto como a nosotros.

¿Tenéis alguna sugerencia gastronómica 
para añadir a nuestro menú?

martes, 12 de noviembre de 2013

Au revoir vacaciones de Babymaker

Ya hemos vuelto de la boda... 800 km de viaje. Lo hicimos en dos etapas, porque con los niños tienes que parar a menudo para que no se cansen tanto de ir atados a las sillas. El resultado: dos etapas, de 6 horas cada una, con las paradas de rigor incluidas. Un palizón!!!! Y encima, para ir de boda con un niño y una bebé, no te digo nada. Aunque lo hemos pasado genial, ya os contaré la boda en otro post.

La cosa es que Babymaker había cogido unos días de vacaciones antes de la boda y ayer (para poder hacer la vuelta en dos días), y hoy ha vuelto al "cole". Se le hacía cuesta arriba, porque uno se coge vacaciones pero el trabajo no, así que a la vuelta tienes tus miles de mails acumulados, tus miles de secuaces deseando cazarte para que hagas lo suyo y un montón de entregas pendientes para las que ahora tienes menos tiempo. Es de locos, trabajos en los que no te puedes ir de vacaciones porque al final, lo recuperas antes y después. Es injusto, pero más injusto es no tener trabajo, estando como estamos. Me da coraje, y me entran ganas de volver a trabajar para darle un respiro, a él y a la economía familiar. Pero luego me da miedo cómo lo haría con los peques, que me da mucha penita dejarles más horas.

Hoy Reckless se ha levantado y lo primero que ha hecho ha sido preguntar por su padre. Al decirle que estaba en el trabajo me ha dicho que él también iba a ir a trabajar... pobrecillo. Claro, todos estos días viéndole en casa al levantarse, viniendo a nuestra cama a despertarnos a los dos... Le hemos llamado y le ha contado sus cosas: lo que ha soñado, lo que ha desayunado y a lo que iba a jugar, ¡qué mono! Por supuesto, el padre se ha derretido y creo que le hemos hecho más difícil todavía la vuelta al cole... ¡¡Lo siento Babymaker!! Es que me ha pedido llamarte para decirte hola.

Y aquí yo de vuelta a mis rutinas, hacer la comida para tenerla lista cuando al peque le entre hambre, hacer el menú y la compra semanales, ir recogiendo las maletas y poniendo alguna lavadora (que tenemos trabajo acumulado). También tengo pendientes los deberes de francés de las dos clases que he perdido con el viaje para la boda. Así que ahora que duermen los peques, en lugar de echar la siesta (más por pereza que por sueño, sería), voy a aprovechar a estudiar un poco.

Tenemos una lluvia fina de cortina y hace frío, tomaremos un chocolate para merendar que siempre levanta el ánimo. Así pasaremos la tarde de este martes que se nos hace más duro por echar tanto de menos a Papá.

martes, 5 de noviembre de 2013

Momentos mágicos

Algunas me tomáis por "A magic mother" (una mamá mágica), pues estos son algunos de mis momentos de magia:
  • Dejar que Babymaker se encargue de la fiera un rato y marcharte con la Nena para disfrutar de ella a solas, tenerla en mis brazos, comerla a besos, acunarla, disfrutar de su olor, embelesarte mirándola. Simplemente estar las dos dándonos cariño. ¡Delicioso!
  • Darle a Reckless una galleta con mermelada por encima y dejarle comerla untando el dedo en la mermelada y chupándola. Y verle disfrutar como un enano, sonriendo a cada lametón. ¡Merece la pena dejarles que se manchen!
  • Levantarme la primera de toda la casa y disfrutar de mi desayuno en paz y viendo en la tele otra cosa que no sea dibujos, pero acabar poniendo Pocoyó porque lo echo de menos, jajaja!!! Eso sí, el té con leche de esta mañana me supo mejor que nunca.
  • Que los niños se duerman la siesta a la vez... ¡¡¡Mmmm, esta es magia de la buena!!!
  • Mientras Babymaker y Reckless construyen un "robot gigante" en el salón, sacarle fotos y fardar de él en Twitter.
  • Dar un paseo junto al mar y que el niño te diga: "eres la mejor mamá del mundo". Sólo por eso, merecen la pena todos los momentos del día: los mágicos y los menos mágicos.
A que tú también tienes tus momentos mágicos. 
Pues compártelos con nosotras.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Casos misteriosos XI

Caso nº 31:
¿Por qué las madres hacen una tortilla francesa con el huevo que sobra de rebozar?
Fuente
Resultado:
Una tortilla francesa de un aspecto lamentable, que parece sacada de la basura o que aquella tortilla lleva 3 meses en el balcón.

Aprendemos: 
Aprendemos y nos grabamos en la mente esa frase de abuela: "una guerra teníais que pasar...". Y ahora que soy madre, intento aprovechar como sea el huevo que sobra de rebozar, ¡como sea! Mis dos técnicas son: batir dos huevos y quitar un poco en un frasco (así rebozo con huevo y medio, y el otro medio se salva y al menos la tortilla francesa no sabrá a "cualquier cosa"; la otra técnica es que las cosas que rebozo al final van un poco justas de huevo, pero es que me da mucha rabia batir otro para dos anchoas de nada que me quedan... Jajaja!!!

Caso nº 32:
¿Por qué cuando te notas un pelillo de esos "traviesos" por la cara ya no puedes dejar de tocarlo hasta que te lo quitas?
Fuente
Resultado:
Te pasas el día tocándote la barbilla de forma interesante... y no puedes concentrarte en otra cosa en todo el día. En cuanto llegas a casa, corres como una posesa al baño para liberarte de él. Desearías hasta hacerle un entierro digno, porque habéis pasado el día juntos. ¡Muy romántico todo!

Aprendemos: 
Si en ese bolso de Mary Poppins que llevas metes unas pinzas, puedes liberarte del suplicio muuuuuuucho antes. Y seguir con tu día...

Caso nº 33:
¿Por qué esa chapucilla casera de nada "que mañana mismo me encargo" tarda meses en arreglarse?
Fuente
Resultado:
Llevamos meses duchándonos sujetando la manguera con la mano, porque la chapucilla de nada era pegar una pieza de esa cosa dónde se sujeta a la pared.

Aprendemos: 
Más vale aprender a chapucear por la casa, porque si tu hombre no es manitas del hogar... (menos soy yo), entre los dos, el uno por el otro: la casa sin barrer.

domingo, 3 de noviembre de 2013

#150 palabras: El otoño (calabaza, saco, libro)

(Madre mía, desde mayo no participaba... ¡ya lo echaba de menos! 
Espero que os guste, he perdido la costumbre.)


Mamá cogió su libro de recetas, ordenadas por temporada. Ahora que comenzaba el otoño, la receta estrella era el pastel de calabaza. Así que fueron al mercado y compraron un trozo de hermosa calabaza naranja, harina y un bote de miel. Mamá preparó el bizcocho en el horno y después lo regó con miel… ¡¡estaba delicioso!!
Para una tarde en que fuera hacía frío era la merienda ideal. Papá nos empezó a contar historias de miedo: con arañas, momias y el hombre del saco. Y nosotros nos abrazábamos bajo la manta temblando de miedo.
Cuando oscureció, encendieron velas en lugar de las lámparas, así que las sombras que asomaban por las paredes nos daban aún más miedo…
¡¡¡Pero era de broma!!! Para la hora de cenar recogíamos las velas, encendíamos las lámparas y cenábamos tortilla de patata. Así a la hora de dormir ya se nos había pasado el susto.


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